top of page

No hay respuestas

  • AnRos
  • hace 2 días
  • 1 Min. de lectura

Y decirte, amor, que detrás de tus

pestañas

las lágrimas se hacen grandes

(pero no caen),

siembran surcos

sin flores y sin semillas

(impotentes, estériles),

sin respuesta a pensamientos

dictados por una necesidad antigua...


(¿Y por qué antigua?)


Y decirte, amor,

que tus respuestas ya no responden

a ninguna pregunta, que se acabó

el momento de las respuestas, porque tú, ay,

dejaste de mirar al cielo por no esperar

ninguna respuesta a ninguna pregunta...


Y decirte, amor,

que ya no hay nada que responder,

porque nada hay que preguntar...


Y ¿cómo se llena un vacío tan grande,

tan grande,

donde el tiempo no cabe de tan

pequeño,

donde el espacio se apoca porque no

cabe?


Y ¿cómo explicarle al cielo

que las estrellas son tan grandes y tan

eternas, sencillamente, porque son

de Dios?


Y ¿cómo explicarle a Dios que Él ya no es,

que ya soy solo yo?


Y qué dirá Dios, qué pensará Él,

si yo lo amo,

si yo lo envidio,

si yo lo quiero, pero, ay, si yo tampoco

lo entiendo.


Ten misericordia de mí, Dios mío,

alma de mi alma,

corazón de azúcar y de

terciopelo...


¿Y dónde el mazapán,

el alhelí.

la amapola de los trigos,

la erótica canela

del azafrán?

¿Y dónde el deseo espurio de un

arcángel de sal,

de un ángel de rorro,

de un querubín de collar?


Por favor... Amén.


No hay respuestas
Fuente: FreeImages

AnRos

ความคิดเห็น


bottom of page